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AGO, 2016

Todos al momento de realizar compras tenemos preferencias por ciertas marcas, existen motivos que van más allá de la acción de adquirir un producto, las características pueden quedar en un segundo plano cuando hay una relación de exclusividad entre la persona y el artículo que está obteniendo, cuyo interés principal radica muchas veces en ser una marca de prestigio.

 

Un ejemplo de la idea que queremos expresar, es el trabajo realizado por la industria de la moda, en ella se puede vislumbrar de qué manera funciona el neuromarketing   y como las marcas pertenecientes a esta industria, se desenvuelven con  la intención de mantener una serie de beneficios emocionales para sus consumidores.

 

Empresas como Chanel, Prada y Gucci, mantienen un importante punto a su favor al tener productos con personalidad, historia, ser mencionados en libros, tener apariciones en películas, etc. sin dejar de lado la calidad. Si sumamos todas estas razones, podemos entender porque se encuentra entre la preferencia de un circulo exclusivo de compradores y como representan un objeto de deseo.

 

Teniendo como referente los ejemplos anteriores, podemos decir que posicionar una marca de moda, no es algo que se pueda lograr en poco tiempo. Una marca no solo se crea con las acciones que desarrolla la empresa, para que se consagre es necesaria la intervención de diferentes personas y factores que de forma sucesiva forman una reputación sólida y una cultura en relación a la marca.

 

La meta es que cuando un consumidor adquiera un determinado objeto, no solo esté comprando el producto en físico, sino a su vez una serie de pensamientos positivos y recuerdos en relación a su compra, al obtener un perfume también estamos obteniendo una fragancia que nos evoca un recuerdo, una  sensación de sensualidad y perfección, pasa similar con otros objetos que quizás buscamos por tradición. Las marcas que evocan a la emotividad son las que logran posicionarse a nivel mundial.

 

Fuente: www.merca20.com

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